Por Mtro. Rupert Brocher

Nueva Escuela de Diseño y Comunicación

 

La mayoría de las vidrieras de Latinoamérica las hacen dueños, encargados, empleados o voluntariosos. Muchos de ellos conocen limitadamente la evolución del mercado y actualizadas técnicas de persuasión. No se trata de hacer algo bonito, sino algo que venda más. Para esto es necesario prepararse.

Dominar las distintas habilidades y saberes, para enfrentar el panorama comercial actual y futuro, nacional y/o internacional. Abarcando las etapas de diseño, realización y montaje. Desde la creación de la idea, pasando por la redacción del presupuesto, hasta el seguimiento de post-venta; para distintos productos y servicios, en varios rubros. La realidad laboral tiene ejes publicitarios, comerciales, técnicos y estéticos.

Para aprender o perfeccionarse hay que buscar formase con varios y experimentados profesionales en plena actividad. Apasionados en su tarea impregnada en su ADN. No sirve si es una carrera con una sola materia de especificidad y sin prácticas trasmitidas por vivencias reales. Un maestro de las exhibiciones no lo es solamente durante su trabajo específico, está invadido por una fiebre que lo ataca al poner la mesa, como usa el espacio durante una charla o hacer un asado (una forma de vida). Una acreditación oficial da confianza y habilita a quienes la obtienen al desarrollar su formación para enfrentar los trabajos con mucha seguridad profesional.

En todas las presentaciones los productos se acompañan con soportes y elementos (que connotan, denotan, significan, anulan, compiten, o destacan) que ayudan a generar el deseo de compra, sólo si son los correctos. Exhibir productos en acción y rodeados de la magia correcta para el potencial cliente vende mucho más.

La mayoría de los comerciantes cree en la ecuación más productos = mayores ventas. Pero no todos los comercios son supermercados de descuentos. Por ejemplo, los precios no tienen por qué ser más llamativos que el mismo producto.

Una zapatillería no es igual a una joyería. Existen muchas personas con un poder adquisitivo alto, muchas más de las que imaginamos, para ellos el precio no es una cuestión que decida la compra, pero sí puede serlo el modo en que está expuesta la mercadería.

Hay diversas salidas laborales: en el mundo, además de indumentaria, existen múltiples rubros. La disciplina laboral abarca entre otros la producción publicitaria, el marketing, dirección de arte, realización de ambientaciones, armados para fotógrafos o editoriales, museología y muchísimas más opciones.

Los vidrieristas trabajamos no sólo para embellecer las ciudades, sino para generar mejores y fructíferos negocios. Antes solo trabajábamos en las vitrinas, hoy algunos lo hacemos en la totalidad de la planta comercial o virtual; organizando, creando secciones, circulaciones, decidiendo alturas y cantidades, rotaciones, señalética, iluminación, promociones y formas de presentaciones y ventas. Poner una gran gráfica con el producto delante es sólo una posibilidad; hoy existen muchísimas otras fórmulas. Desde ya, no se debe imponer una sola estética ni estrategia de venta, sino que se crea para cada cliente y varía durante el año comercial. También evoluciona y se transforma, si no se estanca y no genera beneficios.

Con la confianza y libertad de los clientes, los vidrieristas obtenemos información para poder implementar estrategias de marketing que aumenten las ventas.

Somos una pieza muy importante en la planificación comercial, que muchas empresas olvidan considerar porque desconocen los beneficios que logramos provocar. La ecuación inversión / redito es proporcional a la importancia que le demos a esta área clave del desarrollo comercial.

La profesionalización de nuestra disciplina es parte de un proceso clave en el crecimiento comercial de nuestro país. Y en Nueva Escuela de Diseño y Comunicación somos pioneros en el desarrollo de propuestas educativas con reconocimiento oficial que formen profesionales del Vidrierismo capaces de dar respuestas a estas necesidades.