La capacidad de nuestras empresas para bailar la música que suena en el momento es fantástica. Cada una de ellas, con mayor o menor éxito, logró  tararear la melodía de turno y  marcar su propio camino.

Ahora, nos preguntamos: ¿cuál es la nueva música?

¿Estamos preparados para trabajar en un mercado sin productos de contrabando? ¿Realmente queremos un sector serio? ¿O al menos uno que lo parezca?

Algunos dicen que el crecimiento de la Argentina va de la mano del Estado y por ello piden cerrojos para luego alquilar la llave. Y son estos mismos los que también  levantan el dedo en nuestros locales escondiéndose detrás del  poder estatal. ¿No son ellos los mismos que venden productos a mafias en las veredas de nuestros centros comerciales?

¿Podremos caminar las calles sin manteros?

¿Algún día será negocio en la Argentina fabricar y comerciar legalmente?

Creo que podemos emprender el camino de una transformación personal. En vez de intentar cambiar el rumbo colectivo, debemos comenzar a mirarnos al espejo y concentrarnos en nuestra labor particular.

Estamos en un momento clave para la  INNOVACIÓN. Los diferentes actores que componen la industria poseen visiones parecidas pero no coinciden en sus intereses. Tendremos que entenderlo e intentar congeniar tanto en nuestro rubro como en nuestro país. La pelea la debemos dar en todos los frentes pero siempre respirando y dando aire a nuevas ideas y proyectos.

Poco a poco, las políticas de espejos de colores van quedando atrás, como el fútbol gratis que nos costó millones. En la Argentina de ayer, los fabricantes sanos mendigaban una aprobación para traer una máquina mientras que las veredas y saladas se llenaban de ofertas extranjeras,  gracias al pago previo de “peajes”.

Estamos en vías de una posible transformación. Nadie creía que la Aduana podía mejorar y lo ha hecho considerablemente. Quedan muchas materias pendientes para el Estado argentino y también para nosotros mismos.  Los vicios tientan de igual manera a estales y privados.

Espero que podamos lograr nuestros objetivos. Espero que tener éxito en nuestro país sea sinónimo de decencia y honestidad.

 

Queda mucha tela para cortar…