Nada está totalmente equivocado.

Incluso el reloj detenido muestra la hora correcta dos veces al día.

Bernard Shaw

Con el correr de los tiempos, los distintos eslabones que conforman  nuestra industria sufrieron y a la vez aprovecharon las tendencias del mercado tanto en lo legal como en lo asociado al delirio ilegal.

A veces creo que estar mirando una comedia  cuando escucho hablar a pequeños y grandes actores diciendo que en nuestro país no hubo importación, mientras que lo hacen luciendo  camisas Tommy, sweaters italianos y medias chinas.

En los últimos años, los  contenedores provenientes de  oriente desembarcaban custodiados por la Policía Federal para ir directamente a  los centros mayoristas. Me resulta gracioso y repugnante, ya no por ver cómo destruyeron una oportunidad única para nuestro sector en años de gloria para la región, sino porque tuve que escuchar constantes sermones de “argentinismo mentiroso”.

Contrataron genios consultores que presentaron planillas llenas de valores (aportados por la Aduana) que supuestamente reflejaban lo que entró al país en esos años. Actuaron como locos,  demonizando a los pocos que importaron legalmente.

Ahora cuando parte de lo que entraba de forma paralela o por magia, pase por los canales legales, verán en los papeles que la importación ha subido, dirán que aumentó por culpa del “liberalismo sin alma “, que no defiende el interés de nuestras “pobres PyMes”.  Pero me llama la atención que mientras  reventaban el país, casi nadie mostró descontento o se expresó en desacuerdo.  A casi nadie le importó, total vendían igual,  la mitad del producto fabricada acá, la otra importada… y decíamos que todo era Made in Argentina.

De lo que estoy verdaderamente orgulloso es de haber visitado y recibido a representantes de todas las ideas políticas. Fuimos, somos y seremos  respetuosos. Todos pueden contar con  nuestras revistas  y nuestro espacio para expresar con libertad lo que piensan. Pero esto no cambia mi parecer: para que una sociedad crezca es imprescindible tener un plano de verdad. Para que nuestras Pymes  puedan seguir creciendo, es necesario que dejemos de lado la falsedad.

Es por eso que creo que todos deben participar sin descuidar el interés particular, pero intentando, de una vez por todas, ya no trabajar para el propio  ombligo, sino para que nuestros hijos tengan la opción de seguir nuestro camino, el que tanto nos costó construir.

Creo que es momento de defender nuestra industria, protegerla y acompañarla. También debemos  agradecer socialmente a aquellos  que invierten y mantienen una fábrica en nuestro país. Cuando la banquina es más grande que la ruta tenemos un problema. ¿Nos sacrificaremos para solucionarlo?

Mis ídolos son los fabricantes sanos, espero que ellos sigan dejando huella.