En una industria que pasó históricamente por muchos altibajos, hoy las ganas se mezclan con los objetivos logrados y con los no alcanzados aún. Lo apropiado es preguntarle al gran protagonista Pedro Bergaglio, un industrial de carácter muy fuerte como amigable.

EDB- ¿Cómo está hoy el sector?

PB- No es un momento fácil. Al igual que a otros sectores manufactureros y a las PYMES, nos corre la suerte del mercado. Básicamente de esto dependen nuestros niveles de actividad. De allí que sean tan importantes los planes de incentivo al consumo. En este momento, a pesar que el consumo ha bajado, dichos incentivos nos han permitido mantener la actividad en el último trimestre del año pasado y en el primer trimestre de este año. Un ejemplo es el plan de las doce cuotas. El ticket promedio a nivel nacional de la venta por 12 cuotas fue de 1800 pesos. Estos datos son de la Secretaria de Industria de la Nación.

Para el sector textil ha sido importante mantener los niveles de venta, al igual que para las marcas y para todos aquellos que se han podido acoger al plan de 12 cuotas.

Nos encontramos en un momento delicado, en el cual nuestro sector va hacia una reconversión del sector industrial. Hay un compromiso del empresario textil y de mi sector para lograr dicha conversión. En primer lugar, el empresario tiene que hacer una introspección de lo que hace.

Hoy por hoy, todo es muy dinámico. Cuando hablo de reinventarnos, me refiero a que no podemos seguir haciendo lo mismo durante tantos años. En la actualidad, el mercado se ha vuelto mucho más exigente. Si tanto hablamos de satisfacer al consumo y a este mercado, también tenemos que poner de parte nuestra un compromiso sincero. Acá es donde tenemos que poner el empeño. Cuando hablo de un nuevo producto para el sweater, me refiero a que empecemos a aprovechar los propios recursos que nos dan, por ejemplo, nuestras fibras naturales.

EDB- ¿Tenemos buena materia prima?

PB- Definitivamente si. Hay una primera tarea que es el eslabón anterior a nosotros, esos son los hilanderos. Hay casos específicos como por ejemplo CAPEN S.A. que, desde hace muchos años, vienen desarrollando fibra de llama, a partir de la cual se han producido títulos gruesos empleados para la fabricación de alfombras de target Premium, alfombras que se exportan a Estados Unidos y Europa desde hace diez años.

EDB- ¿Qué fibras diferenciales encontramos en la Argentina?

PB- Hay muchas. Si bien los productos específicos tienen un menor volumen, es importante que los desarrollemos con nuestros diseños, con diseños propios. Se destacan entre los especiales: llama, guanaco, vicuña, cabrita andina, conejo, chinchilla. Entre las convencionales, más industriales, tenemos la lana y el algodón.

EDB- La gente cree que a los pequeños productores nunca les llegan los beneficios que posiblemente puedan obtener o alcanzar las grandes empresas.

PB- Es cierto que las grandes empresas tienen más posibilidades que las pequeñas. Por esta razón, es clave que una Cámara como la nuestra trabaje unida, se profesionalice y apunte a un proyecto común, para ampliar las posibilidades de las PyMes del sector.

EDB – Cuando hablas de la cadena de valor, siempre hacés hincapié en que debe fortalecerse. ¿Cuál es el eslabón más débil de la cadena textil?

PB- En los estadios primarios de la cadena de valor que son las hilanderías, tintorerías, etc., predomina el capital intensivo pero hay poca gente empleada. En el caso de los eslabones siguientes, los de la confección, predomina la mano de obra intensiva.

Debe haber pocos sectores industriales que puedan crear un puesto de trabajo con una inversión tan baja. Concretamente, pensemos en el precio de una máquina de coser. Cuatro mil, cinco mil pesos y eso es un puesto de trabajo. El sector ha hecho una importante inversión en tecnología. Hoy, un operario puede atender una cantidad de máquinas rectilíneas que hace tan sólo pocos años era impensable. Cuando dejamos de tejer el sweater y entramos en la confección, nos convertimos en confeccionistas nosotros también.

En lo que respecta a la confección, en cada máquina de coser hay un empleado. El objetivo de nuestra Cámara y el mío en lo personal es luchar

siempre solamente por un trabajo digno y responsable. Por esto, somos promotores de la responsabilidad social empresaria. Para responder

específicamente a tu pregunta, el eslabón más débil de la cadena de valor es el de la confección, es nuestro el cuello de botella. La muy mala prensa que tiene el sector textil en la Argentina se debe a la marginalidad que se concentra en este eslabón de la tarea. Por dicha razón, estamos empeñados en cambiar la Legislación del Trabajo a Domicilio.

EDB – ¿Ustedes fueron los primeros en instalar los valores criterio?

PB- En la cadena de valor, fuimos los primeros en proponernos y lograrlos. En el año 2007, alcanzamos la primera licencia automática de toda la cadena de valor textil.

EDB- Tuve la oportunidad de ser invitado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para dar una charla en los Centros de Formación de la Ciudad.

Me puse muy contento cuando vi que la Cámara del Sweater tenía una activa participación en el trabajo de uno de los centros. ¿Tuvieron alguna devolución con respecto a todos aquellos estudiantes que se forman en ellos?

PB- Hay experiencias de larga data sobre la capacitación para nuestros sector.

El primer Centro de Formación para nuestro sector fue una escuelita creada en la Cámara Textil de Mar del Plata. Hace cinco años, junto a la Cámara del Sweater, con el auspicio del Ministerio de Trabajo, en la sede de la calle Solis de la Asociación Obrera Textil, creados una escuela de capacitación que encarna una idea superadora. Con el crédito recibido, pudimos montar una pequeña fábrica de sweaters, desde el Centro de cómputos para el desarrollo de diseño, máquinas de tejer, maquinarias de confección e incluso una línea de acabado, lavado y plancha. De allí, egresan una gran cantidad de estudiantes.

Es un curso que dura dos años. En la currícula, se propuso en el tercer trimestre del año, proveer al estudiante de conocimientos elementales para la construcción de una estructura de costo. Es decir, lo que buscamos no es solamente capacitar obreros sino también desarrollar nuevos emprendedores.

Si ellos logran el financiamiento, pueden empezar a fabricar sweaters en un pequeño modelo de producción. Además de todo el apoyo recibido por parte del Gobierno Nacional, también trabajamos conjuntamente con el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Me refiero al trabajo que se ha hecho en el Centro Metropolitano de Diseño. Aquí, hay que distinguir al licenciado Enrique Avogadro, al cual me une una amistad de muchísimo tiempo. Pienso esto en relación a esa reconversión de la que hablábamos al comienzo de la charla. No siempre los industriales tenemos la creatividad requerida o la imaginación necesaria para desarrollar esos productos diferentes. El diseño es lo más importante y es necesario unirlo al trabajo de nuestro sector.

EDB- Este ejemplo que me das es perfecto para demostrar que se puede trabajar conjuntamente, que es posible darle continuidad a los proyectos. Es necesario imitar estos modelos.

PB- Claro. Además no sólo el sector ha sido beneficiado por esta iniciativa que yo considero brillante. Otros sectores manufactureros industriales Pymes han sido beneficiados con estos proyectos, como el sector de calzado, juguetes, metalmecánica, etc.

EDB-Como industrial y dirigente gremial-empresario, ¿qué sensaciones te produce ver retornar tan fuertemente a la Cámara?

PB-. Te lo digo quizás con arrogancia ya que dicen que no hay peor arrogancia que la falsa humildad. Nuestro sector es un pequeño gigante dormido. Yo he sido siempre fabricante de sweaters, mi vida ha estado en este sector siempre. Mis padres compraron la fábrica e iniciaron esta empresa que lleva 57 años bajo la misma razón social. Busco lo mejor para mi sector y luego para mi fábrica. Al igual que cualquier empresario Pyme, la fábrica está asociada a la familia y viceversa. Por supuesto, buscar lo mejor para mi empresa y para el sector, sin descuidar el objetivo común y superador que consiste en cuidar y perseguir lo mejor para mi país. Los planes individuales y colectivos se combinan en pos de la mejora total y el crecimiento.

EDB-¿Sos optimista o pesimista con respecto al futuro?

PB- Personalmente, soy de naturaleza optimista. De otro modo, no hubiera podido sobrevivir teniendo la edad que tengo a todos los episodios de nuestra historia y de nuestra economía. Sin embargo, soy consciente que tanta protección como la que hemos tenido alguna vez, difícilmente la volvamos a tener. Ahora tenemos que prepararnos para tiempos distintos. Tenemos la necesidad imperiosa de reinventarnos como empresarios y reconvertirnos como sector. En el Titanic no había botes para todos. Entonces, debemos todos a aprender a nadar cada uno de los estilos. El que piensa que va a sobrevivir haciendo la plancha, está equivocado. En esos casos, su final es en el fondo del mar. Debemos llegar a la orilla, al objetivo.

EDB- ¿Cómo podemos colaborar desde nuestra revista Punto Indumentaria?

PB- Mereces de nuestra parte, lo digo por los fabricantes y por el sector, un reconocimiento por lo que has hecho y lo que estás haciendo por nosotros sin ningún interés de lucro. Espero que estemos a la altura para poder retribuírtelo como corresponde. Juntos seguramente continuaremos trabajando. Esto tiene que ver con la relación que tengo con vos en lo personal. Te agradezco de corazón. Sé lo comprometido que estás con nuestro sector y que todas las discusiones que hemos tenido son por tu interés para que seamos mejores empresarios y mejores argentinos. Tal es así que hemos confirmado a Punto Indumentaria como medio oficial de comunicación de la Cámara del Sweater.

EDB- Hace poco, en la editorial, hablé sobre una deuda moral. (Risas)

PB-Sí pero la pagué. Y todos comieron ese rico asado. (Risas)