Elsa  Giampaoli es coleccionista de dedales. En su casa ubicada en el barrio de Belgrano, guarda más de 11000 piezas de diversos orígenes y materiales.

“El coleccionismo me permite conocer otras culturas. Cuando recibo una pieza nueva investigo la ciudad de donde proviene, sus particularidades, los acontecimientos históricos a los que está  ligada. La pieza genera preguntas y yo intento responderlas. Conozco el  mundo. Para mí, es una forma  de conocimiento e intercambio.” Elsa habla con soltura. Su hobby, como ella misma lo llama, evidencia el trabajo realizado por más de veinte años. El coleccionismo le permite conocer personas de todo el mundo, entablar vínculos y amistades con los demás coleccionistas.

PI-¿Cuándo comenzaste a  coleccionar dedales?

EG-Empecé de  casualidad  por un viaje que hice en 1992 a España para visitar a una amiga. Compraba para ella y después lo hice para mí. Por supuesto que al principio no coleccionaba, compraba dedales como recuerdo. Después, los intercambios por correo se multiplicaron. Mis familiares tenían como obligación traer dedales cada vez  que viajaban.

PI-¿Dónde podemos ver tus piezas?  

EG-Me parece necesario mostrar mi colección. Por ello, invito a todos aquellos interesados a visitar mi casa en donde tengo todas las piezas. En un futuro, pienso donar mi colección de manera completa al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con el objetivo de poder armar el primer museo del dedal en América Latina. El único museo que existe actualmente es en la ciudad alemana de Núremberg. También muestro mi colección en ferias como la que se realizará en el mes de septiembre de este año en Estados Unidos organizado por el Club de coleccionistas de dedales del mundo.

Elsa trabaja con  artesanos del norte de Santa Fe, Salta y Buenos Aires. Les pide diseños específicos con materiales fuera de lo común. Esto le permite tener dedales únicos y exclusivos como los de ubre de vaca. Muchas de sus piezas son el resultado de una búsqueda exhaustiva por mercados de pulgas, ferias, y redes sociales, una herramienta única que permite comunicarse de manera rápida y fácil con cualquier ciudad del mundo al instante.

“Ser coleccionista lleva mucho tiempo, es un trabajo de hormiga.”

PI-¿Cuáles son los dedales más difíciles de conseguir?

EG-Lo más difíciles son los provenientes de países como Rumania, Eslovenia, Bosnia, Dubai. En estos últimos años no pudimos realizar intercambios por correo. Esta situación dificultó la comunicación con los países que nombré anteriormente. A veces me veo en la obligación de sugerir el futuro destino de los viajes de familiares y amigos. (Ríe)